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22-06-2001 por Olga Cubides Martínez, Ámbito María Corral
Las evidencias indican que empiezan a darse pasos firmes para empezar a reducir la brecha digital que separa a quienes tienen acceso a un computador y pueden conectarse a Internet, una minoría planetaria, y la mayoría de los seres humanos, que aún no utilizan un ordenador ni se han perdido por las entrecruzadas rutas del ciberespacio.
Un estudio de la FAO y la Universidad de Guelph, en Canadá, titulado , ya hace cuatro años situaba a los países en desarrollo en el carril de alta velocidad de la carretera de la información. Uno de los participantes en dicho estudio, el experto canadiense Don Richardson, destacaba la importancia de Internet como instrumento polivalente que podía permitir a la población -tanto del mundo desarrollado como del mundo en desarrollo-, compartir conocimientos y trabajar juntos con mayor cercanía y velocidad. ("The Internet and Rural Development", Don Richardson). También la ONU, en su asamblea general, puso el tema de Internet como uno de los asuntos centrales, y el aumento de la brecha digital, como una de sus mayores preocupaciones. La ONU se ha propuesto tender puentes que reduzcan esta brecha: para ayudar a los países en desarrollo creará un cuerpo de voluntarios denominado Servicio de las Naciones Unidas de Tecnología de la Informática (UNITeS); también creará una red internacional de información sobre salud con 10.000 puntos de acceso a la red en hospitales y clínicas de países en desarrollo; además, pondrá en marcha "Primeros en llegar", una iniciativa que dará teléfonos móviles, a través de satélite, y enlaces de microondas, a trabajadores solidarios; y finalmente, en su V Foro Mundial sobre Televisión, consideró que la convergencia de este medio de comunicación con la red puede ayudar a reducir la brecha digital (Revista Red, mayo de 2001). Ver artículo completo
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